Sacyr y Panamá

En los últimos días, se celebró por parte de los mercados la adjudicación de la ampliación del canal de Panamá al consorcio en el que se encontraba Sacyr.

Fue ampliamente celebrado con una revalorización de sus acciones de un 12%, pero hay detalles a tener en cuenta pues no es oro todo lo que reluce.

No es sólo que no se conozca al detalle la participación de Sacyr en el consorcio. Mis dudas vienen por otro lado.

1º. La rentabilidad. Mientras Sacyr propuso un presupuesto de 3.118 millones de euros, los otros dos candidatos propusieron 4.185 y 5.981. Lo que es exageradamente ajustado, pues es incluso la mitad de la más cara.

2º. Al parecer, ninguno de los candidatos van a impugnar la adjudicación, lo que me hace suponer que la primera razón es aún más poderosa.

3º. Los problemas que toda obra de ingeniería de esta envergadura conlleva, porque ya es sabido que los primeros intentos de realizar el canal fueron bastante complicados por la envergadura de la construcción (aunque ya sabemos que eso fue hace mucho).

Lo único positivo que veo a la operación, y que otros analistas también han remarcado, es que si la ejecución se realiza adecuadamente será una buena campaña de marketing para futuros concursos de obras públicas similares el realizar esta obra de dimensiones faraónicas

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