Protección del inversor (01): La protección del Inversor en España

Hasta hace relativamente poco tiempo, en el ámbito de la resolución de consultas y reclamaciones, el sistema de protección al inversor en España venía definido por la existencia de un Servicio de Reclamaciones en la CNMV, de los Defensores del Inversor en las diferentes Bolsas y mercados y de la figura del Defensor del Cliente en determinadas entidades financieras.

Todo ellos sobre la base de un esquema heterogéneo y en muchos casos no tan estandarizado por lo que respecta a procedimientos, plazos, casuística y competencias de cada una de estas instancias, las cuales atendían más bien a criterios de interpretación de la normativa en unos casos, a disposiciones autorreguladoras de los mercados en otros o, símplemente, a criterios de política comercial y de imagen en el caso de los intermediarios.

Las medidas legislativas de los últimos años, orientadas al reforzamiento de la transparencia y al cumplimiento de las buenas prácticas en nuestros mercados, han venido a clarificar y a homogeneizar los procedimientos que han de seguir los inversores para la defensa de sus derechos e intereses. Esto resulta fundamental en el actual contexto de creciente complejidad y variedad de los productos y servicios financieros.

En concreto, la normativa preveía la creación de unos comisionados para la defensa de los clientes de servicios financieros, al tiempo que delimitava los cauces a seguir para hacer llegar las quejas y reclamaciones a las autoridades supervisoras, ordenando y potenciando los sistemas de protección de los inversores.

En el caso concreto de los mercados de valores se contemplaba la figura del Comisionado para la Defensa del Inversor, cuyas funciones han sido asumidas por la Oficina de Atenció al Inversor de la CNMV. Por su utilidad para los inversores es importante destacar que, además de la resolución de reclamaciones, la Oficina de Atención al Inversor de la CNMV, atiende consultas sobre cualquier duda de concepto o referida a una situación particular que pueda plantear un inversor en relación con los mercados de valores.

Además la normativa incorporó como principio fundamental el de la atención al inversor por parte de las empresas de servicios de inversión y entidades de crédito, lo que supuso el reforzamiento de las obligaciones de los intermediarios: deben disponer como mínimo de un departamento interno dedicado a la comunicación con los clientes y a la atención de quejas y reclamaciones (Servicio de Atención al Cliente). De forma potestativa pueden nombrar adicionalmente un Defensor del Cliente.

Fuente CNMV

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