¿Son iguales todas las Ordenes de Valores?

La variedad de órdenes canalizadas a los mercados de valores es tan amplia que es posible
clasificarlas por múltiples criterios. En particular, sin pretender ser una clasificación exhaustiva y según la naturaleza y finalidad de estas órdenes, las cuestiones que más recurrentemente plantean los inversores se centran en:

1. Compraventa de valores de renta fija, renta variable y productos derivados en mercados secundarios
2. Adquisición de valores en una oferta pública
3. Aceptación de una OPA
4. Instrucciones en el marco de una ampliación de capital
5. Traspaso de valores entre entidades adheridas a Iberclear
6. Cambios de titularidad por razones distintas a la compraventa: testamentaría, donaciones, etc.
7. Suscripción, reembolso y traspaso de participaciones de fondos de inversión
8. Suscripción de Contratos Financieros Atípicos.
Igualmente se consideran órdenes la modificación o cancelación de cualquiera de los mandatos anteriores.

Compraventa de valores de renta fija, renta variable y productos derivados
en mercados secundarios

Según la plataforma de contratación empleada para el intercambio de valores, los mercados bursátiles contemplan distintos tipos de órdenes.

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Ordenes de Bolsa: ¿Qué contenido debo especificar?

Para que una orden de valores pueda ser tramitada y ejecutada en la Bolsa debe ser clara y precisa, de forma que tanto el ordenante como el receptor conozcan con exactitud su alcance.

Para ello es necesario determinar con exactitud datos como el número y naturaleza de
los valores bursátiles, finalidad de la orden, precio de ejecución (en su caso), plazo de validez, cuentas de cargo o abono de valores bursátiles, cuenta de efectivo asociada, datos identificativos del ordenante, así como cualquier otra información que los reglamentos específicos de cada mercado pudieran prever, o que la propia naturaleza del canal de intermediación utilizado requiera. Por ejemplo, en el caso de órdenes sobre acciones negociadas en el mercados bursátil español, se pueden incluir datos como el volumen mínimo de ejecución, ocultar parte o todo el volumen, etc.

Cuando se trata de órdenes sobre productos derivados negociados en el mercado MEFF (opciones, futuros..), deben incluirse indicaciones como la denominación exacta y el número entero de contratos al que está referida la orden, mes de vencimiento, precio de ejercicio y prima si es una opción y precio del futuro en su caso.

Vía | CNMV

Bolsa, ordenes de valores: ¿Que debe preguntar a su intermediario?

Comisiones

Las entidades financieras están obligadas a especificar los importes exactos que se devengan por un determinado servicio, así como a informar bajo solicitud de las comisiones aproximadas que llevará asociadas una operación en concreto. Sin embargo, como primer interesado, usted debe tomar una posición activa a la hora de conocer cuáles van a ser los costes totales de una operación. Esta información le ayudará a desestimar o posponer, si fuera el caso, alguna orden (en particular si se trata de un número muy reducido de valores, por la existencia en general de comisiones mínimas fijas).

En relación al concepto de tramitación y ejecución de órdenes de valores negociados en un
mercado secundario, debe tener en cuenta que cada una de estas dos fases son dependientes y no necesariamente realizadas por la misma entidad. Una entidad puede recibir y tramitar su orden, y ser otra distinta quien la ejecute como miembro del mercado donde se negocia el valor. Por ello, el importe que finalmente se carga al cliente y es reflejado en el extracto de liquidación que recibe en su domicilio tras cada operación, podrá ser la suma de varios conceptos diferenciados:

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Operar en Bolsa: Antes de dar una Orden…

¿Que debe tener en cuenta?

Antes de firmar un contrato, compruebe que la entidad se encuentra habilitada para la prestación de servicios de inversión en España. Consulte el registro oficial de la CNMV o del Banco de España para las Entidades de Crédito.

Cuando existe un mercado secundario, una vez haya decidido qué comprar o vender, determine el precio máximo para las compras o mínimo para las ventas al que está dispuesto a operar. Dentro de la variedad de órdenes de cada mercado, en todos existe la denominada orden limitada o con precio.

Antes de dar un mandato analice todos los gastos asociados a la orden, a su posible modificación o cancelación, a la liquidación de la operación, así como a la posterior tenencia de los valores. Si el número de valores objeto de la transacción es muy bajo, la existencia de comisiones fijas puede hacer que éstas superen el ingreso esperado de la venta. Consulte previamente el folleto de tarifas recibido de la entidad.

Analice las condiciones del mercado en general y del valor objeto de la orden en particular;
su evolución previa, sus perspectivas, etc. Consulte la información de los difusores especializados de información financiera, los hechos relevantes difundidos por la CNMV, así como los Boletines de Cotización de los mercados.

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¿Como dar una orden de Valores en la Bolsa?

Para invertir en Bolsa es posible cursar órdenes de valores de forma presencial o in situ, telefónicamente, por fax o internet. Aunque existen ciertas especificidades según el medio empleado, las normas de conducta que deben ser aplicadas por las entidades son las mismas en todos los casos, especialmente en relación a los contenidos mínimos, información previa, tramitación o ejecución de la orden, etc., aspectos todos ellos que requieren de la máxima diligencia por parte del intermediario.

Estas órdenes pueden canalizarse a partir de la firma del contrato entre usted y la entidad financiera que elija para invertir en bolsa.

Presencial o in situ
En la sucursal de la entidad de la que es cliente puede dar una orden por escrito, cumplimentando y firmando el impreso según los términos que considere oportunos. Con independencia de que finalmente se ejecute o no, los mandatos se incorporan a un archivo de justificantes de órdenes de la propia entidad y se conservan durante un período mínimo de 6 años para posibles comprobaciones.

La posibilidad de dar una orden verbal no es recomendable para el inversor particular y, en general, está destinada a los inversores profesionales, entre otras razones porque la comunicación de la ejecución sirve como confirmación de la orden.

Una vez dada la orden sus efectos se consideran firmes, enviándose al miembro de mercado para su contratación si la entidad no lo es. Por tanto, en salvaguarda de sus intereses debe dar la orden escrita.

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¿Que son las Ordenes de Valores? ¿Cual es su función?

Según la definición del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, un mandato no es otra cosa que un contrato por el que una parte confía el desempeño de uno o más negocios a otra, quién lo toma a su cargo de tal manera que debe obedecerlo, observarlo y ejecutarlo según su contenido. En el ámbito de los mercados de valores -la bolsa-, las órdenes deben entenderse como todos aquellos mandatos e instrucciones que, a través de los canales habilitados por las entidades y, al amparo de las relaciones contractuales previamente establecidas, son propuestas por los inversores para la ejecución de una operación relacionada con valores negociables.En este contexto no podemos hablar de homogeneidad en la tipología de órdenes; no sólo por consideraciones jurídicas, sino por la diversidad de los productos de inversión objeto de esos mandatos, por la naturaleza y finalidad de cada orden, así como por la variedad de canales de intermediación que los inversores pueden utilizar a la hora de relacionarse con las entidades de las que son clientes.

En todo caso, es indiscutible el papel protagonista de las órdenes en la Bolsa como elemento esencial en el funcionamiento de los mercados y como instrumento de relación de los inversores entre sí, además de entre estos y las propias entidades.

De ahí la importancia de conocer, en la medida de lo posible, las implicaciones, las características y el alcance de las órdenes de valores, circunstancias que condicionan en parte la rentabilidad final de nuestra inversión. Fuente: CNMV

Las órdenes de Valores en la Bolsa

Si se propone invertir en bolsa, Ha realizado la elección de su intermediario bursátil y, además, ha abierto una cuenta de valores, le quedan muy pocas cosas por hacer aunque muy importantes para llevar adelante su objetivo. Lo primero será realizar una adecuada selección de las acciones y su ponderación; lo segundo, comunicar correctamente sus intenciones de compra o venta en la Bolsa mediante la correspondiente orden de valores y, por último, verificar la efectiva ejecución de la orden y la liquidación de la operación.

Las órdenes de valores son el vehículo a través del cuál los inversores acceden a la bolsa y hacen efectivas las relaciones con los diferentes agentes participantes en los mismos; relaciones sustentadas en la base jurídica que constituyen los contratos previamente suscritos. La casuística de estos vehículos es muy amplia, y es precisamente esta diversidad lo que las convierte en un elemento complejo de cara al inversor, a la vez que imprescindible para materializar sus objetivos en la Bolsa.

Un principio universal que el inversor debe seguir es requerir siempre una copia de la orden cursada al intermediario, dónde se refleje la fecha y hora de la instrucción, así como los datos completos de la misma. Sin duda, se trata de su prueba documental a la hora de
verificar su ejecución o realizar alguna posible reclamación.

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El Consejo de Administración

Es el órgano de gobierno de la sociedad integrado por los administradores, que son nombrados en la Junta General. Sus funciones están recogidas en la Ley y en los estatutos sociales, y abarcan la gestión, administración y representación de la Sociedad, sin perjuicio de las facultades que con arreglo a la Ley y a los Estatutos corresponden a la Junta General.

Los estatutos de la Sociedad establecen el número máximo y mínimo de administradores, correspondiendo a la Junta General el nombramiento y la determinación de su número.
De acuerdo con la LSA, para ser nombrado Consejero no es necesario ser accionista, aunque algunas sociedades lo exigen o sus estatutos contemplan limitaciones para su elección —blindajes—.

El cargo de administrador no se puede ejercer por más de cinco años, siendo posible su reelección por una o más veces por periodos de igual duración.

El Consejo quedará validamente constituido cuando concurran a la reunión, presentes o representados, la mitad más uno de los miembros . Los acuerdos se adoptarán por mayoría absoluta de Consejeros concurrentes en la sesión, si bien los estatutos pueden otorgar al Presidente del Consejo voto de calidad, (es decir, en caso de empate su voto determinaría el resultado). En otros casos, se pueden requerir mayorías reforzadas para la adopción de determinados acuerdos.

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La Junta General de Accionistas

La Junta General es el órgano supremo de gobierno de una Sociedad, en el que se adoptan por mayoría las decisiones societarias y estatutarias. Todos los socios, incluidos los disidentes y los que no hayan participado en la Junta, quedan sometidos a los acuerdos aprobados en la misma.

La Junta es el lugar donde los accionistas pueden intervenir y preguntar a los administradores sobre la gestión de la Sociedad. Por tanto, es el momento idóneo donde informarse sobre la situación económico-financiera de la compañía y la gestión realizada por sus administradores.

Las Juntas Generales pueden ser ordinarias o extraordinarias, y tienen que ser convocadas por los administradores —Consejo— de la sociedad.
La Junta General Ordinaria se convoca una vez al año, y obligatoriamente dentro de los seis primeros meses de cada ejercicio. Su objeto principal es la aprobación, en su caso, de las Cuentas Anuales del ejercicio anterior presentadas por el Consejo, y resolver sobre la aplicación de resultados, es decir, se decide la parte de beneficios que se destina a dividendos y a reservas.

En muchas ocasiones se someten a la aprobación de la Junta otras propuestas, como modificaciones estatutarias —entre ellas las ampliaciones de capital—, supresión del derecho de suscripción preferente, fusiones, autorización de emisión de valores de renta fija, operaciones con autocartera, nombramiento de administradores, etc…,. Así mismo, en la Junta General ha de decidirse el nombramiento de los auditores de la Sociedad.

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Fusiones y Escisiones – Splits y Reversal Splits

Las fusiones son operaciones mediante las cuales una sociedad absorbe a otra, o dos o más sociedades deciden crear una nueva. Se trata de uno de los instrumentos más utilizados para la concentración de empresas, y cuenta con toda una serie de mecanismos de protección de los accionistas, a través de la elaboración de un proyecto de fusión por los administradores, un informe de uno o varios expertos independientes, un informe de los propios administradores, un balance de fusión, y la comunicación de todos estos documentos a los accionistas, que deberán pronunciarse en Junta General sobre la fusión. Los accionistas deben valorar la conveniencia de que su sociedad se fusione con otra, y deben prestar especial atención a la «ecuación de canje», que representa la proporción en que las acciones de una sociedad serán intercambiadas por las de otra, y que responde a la valoración que se haga de las distintas sociedades.

Las escisiones son operaciones de reestructuración, de sentido inverso a las fusiones: por la escisión puede crearse una nueva sociedad a partir de una rama de actividad de la sociedad existente, puede transmitirse una rama de actividad a una sociedad ya existente, o puede incluso desaparecer la sociedad original para dar lugar a varias sociedades. Las normas sobre escisiones son parecidas a las de las fusiones.

Ambas operaciones requieren una modificación de los estatutos sociales.

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